domingo, 17 de marzo de 2019

Frenar la Hierba




Comprendo que mi tristeza 
No frenará la hierba 

Porque no es posible 
Frenar el avance del tiempo
Los días sin ti.
Los años de ausencia 

Porque no es posible 
Frenar los latidos de mi corazón 
Los días sin ti.
Los años de ausencia. 

Porque no es posible 
No,
Frenar la hierba. 

Esos veranos en el mar 
Esos viajes por Europa 
La vida con papá y mamá 
Frenar la hierba.

Comprendo que mi tristeza 
No frenará la hierba 

Pero si pondré de mi parte
Para ser feliz 
aunque sin ti
Llenar el tiempo 

Pintar, leer, escribir 
Y hablar al mundo de ti
Porque no se puede olvidar 
Un Alma sensible 
Un Alma pura 

Un ser desprendido
Que daba su tiempo 
A causas justas 
Que luchaba por 
lo que creía 

Y por sus amigos. 

Comprendo que mi tristeza 
No frenará la hierba 

Porque no es posible 
No,
Frenar la hierba.

sábado, 16 de marzo de 2019

A la Deriva


Érase que se era, un mar embravecido, y unos niños a la deriva, pero donde y cuando y en qué momento sucedió, nunca se supo.
- ¡Sé que vas a decir que no! Pero ¿y si pudiese ser posible? -le preguntó la pequeña Sofía a su hermano mayor.
-Ya he probado, tanto a babor como a estribor; ya hemos recorrido cientos de millas, y no hay manera, seguimos dando vueltas y vueltas. –Dijo Alberto resoplando a su hermana pequeña.
- ¡Sí, eso dices siempre! Pero yo sé que hay una salida, no puede ser de noche siempre, y sin luna. Tendría que amanecer en algún momento. ¿Y ese sonido recurrente que oímos cada cierto tiempo? ¿Siempre el mismo? ¿Y esos botes que también sentimos y que por poco no nos tiran del barco la última vez? ¡No pasan por nada! ¡Todo esto debe tener una explicación! ¡No siempre va a haber el mismo tipo de oleaje! ¡Siempre el mismo sonido…!
- ¡Cálmate! ¡Me pones de los nervios! Ya es suficientemente tedioso, navegar sin descanso, dando vueltas y de noche. Además, se nos están acabando las provisiones. Recuerda que salimos para un fin de semana y ya llevamos diez días a la deriva.
De pronto se oyó ese tremendo estruendo que les avisaba de que iba a haber un nuevo oleaje que los desplazaría hacia arriba, como volando. Pero esa vez fue diferente, esa vez fue un salto espectacular y al fin comprendieron qué pasaba. ¿Habían salido de las tripas de una ballena? 
- ¡No son las tripas de una ballena! ¡Eso era en Pinocho! ¿Te acuerdas? ¡Esto es la boca de una botella, que de vez en cuando mueve el gigante y esta vez nos ha conseguido sacar y nos quiere comer! ¡Aaaah! -chilló asustada Sofía señalando a la boca del gigante.
- ¡Aaaah! -Gritó también el hermano al tiempo, desapareciendo en su garganta.

Pero de los gritos que pegaban los niños, el gigante tosió y los expulsó por la nariz llenos de mocos. 
- ¡Puafg! Dijo Sofía- ¡vaya revolcón! ¿Dónde hemos ido a parar?
- ¡Puafg! Dijo el hermano- no tengo idea, creo que es hierba mojada, tenemos que salir corriendo de aquí, pero antes nos lavaremos en esa fuente de allí, estamos todos pringosos de mocos ¡Qué asco! 
Y corrieron a la fuente, se lavaron como pudieron y siguieron corriendo hasta alcanzar una colina, detrás por fin estaba el mar, vieron una embarcación y le contaron la historia al Capitán. Éste no les creyó, pero los dejó pasar por qué lo que vio fue a dos niños asustados todo mojados y perdidos.
Los niños subieron al barco, el Capitán les dió ropa seca y les llevó a un camarote donde pudieron descansar, al poco rato le llevaron también comida. El barco partió y del gigante se libraron, pero a su casa no llegaban y los niños se extrañaban y preguntaron al Capitán,- ¿cuanto falta para llegar a casa?- Y el Capitán se rió en su cara
- ¡Jajaja! Se va a retrasar un poco el viaje a vuestra casa, antes tenemos que llegar a la isla de las tortugas a por nuestro tesoro y vosotros me vais ayudar a sacarlo del pozo, nosotros somos muy grandes y no cabemos. 
- ¿Si? -Dijo el hermano mayor - Entonces repartirán el tesoro con nosotros
- Claro, claro -dijo el Capitan-
Llegaron a la isla del tesoro y enseguida fueron directos al pozo, lo ataron al niño a una cuerda y lo bajaron. 
- Recuerda, -le dijo el Capitán- llena la bolsa que te he dado y la atas a la cuerda
- ¡Si mi Capitán! -Dijo el niño-
El niño se admiró de los tesoros que había y llenó la bolsa y la ató a la cuerda, y la cuerda subió, y la vio bajar de nuevo, y la llenó de nuevo, así hasta veinte viajes hasta que subió el niño por fin, que presentía lo peor, creyó que lo dejarían en el fondo del pozo, con todo lo que habían pasado no se fiaba del Capitán, pero no resultó tan malo.
Por fin ya en el barco, se abrazó a su hermana, y se acostó, estaba muerto de cansancio y el barco partió y tardaron todavía una semana en llegar a casa. 
Sus padres no se lo creían y lloraban y como había prometido el Capitán les dió a los niños su parte del tesoro, no resultó tan malo el Capitán ni su último viaje. Sino muy provechoso, ya nunca les faltó de nada a su familia. Y colorín colorado este cuento se acabado.

jueves, 31 de enero de 2019

"Proyecto Manu"


(Acrílico sobre lienzo. 30x40 cm.)

Hace unos años me llegó la noticia del caso del ahogamiento en una piscina de la pequeña Martina, de tan solo dos años, y que aunque salvó su vida, quedó con secuelas cerebrales, con una parálisis cerebral, estos casos me llegan muy adentro.
Me interesé por este caso, y su asociación, “La sonrisa de Martina” y a raíz de ellos, me llegó también el caso de Manuel y su lucha, por una enfermedad rara y de su asociación “Mi querido Manuel”
A los que sigo desde hace años, y esta Navidad, me dio un palpito el corazón, que podía, yo que pinto, y me gusta tanto, el donarles un cuadro, y me puse en contacto con ellos, y enseguida me enamoré del proyecto, y me puse manos a la obra y es algo, que ha estado conmigo esta Navidad, muy especialmente, y que ha salvado mi Navidad, el sentir a Jesús en Manuel, en su familia, como le dedicaban ese amor, y protección, y lo he hecho con todo el amor, y ha sido algo precioso.
Y quería compartirlo con vosotros.
Gracias.




También quería haceros participes de las siguientes paginas de Facebook:
"La sonrisa de Martina"
"Asociación Mi querido Manuel"
"Mi Obra Pictórica Elena López de la Cuadra"

miércoles, 30 de enero de 2019

En la brisa secreta de tu voz


En la brisa secreta de tu voz
aprendí dos cosas:
A perderme,
Aunque fuera imaginada
Aunque susurrada,
Me estremecía,
Y helaba la piel
Aunque lejos
En el otro extremo del mapa ibérico,
La oía dentro de mi cabeza
Y me seguía cautivando
Como la primera vez…
Ya nadie podría suplirte.


En la brisa secreta de tu voz
aprendí dos cosas:
Dos sabores
Amargo y dulce
Sé que no te tendría
Podía con tu recuerdo 
Y mi imaginación,
Crear situaciones soñadas,
Idealizarte…No sé,
Pasado los años, dudo
Dudo ya de todo,
De lo que sentí
Del amor que tú mataste…

domingo, 6 de enero de 2019

Reyes, no quiero regalos que se compren con dinero.



No quiero regalos que se compren con dinero.
Quiero solo una cosa,
Sentirte con el corazón,
Y que ese sentimiento, no me rompa y desgarre.

No quiero regalos que se compren con dinero.
Solo quiero una cosa,
Tenerte entre mis brazos,
Y que ese abrazo, no me rompa y desgarre.

No quiero regalos que se compren con dinero. 
Sólo quiero una cosa,
Amarte,
Y que eso, no me destroce y me desgarre.


(Imagen de uno de mis cuadros. Acrílico sobre lienzo 60x80 cm.)

viernes, 4 de enero de 2019

Día de Reyes



Era el típico día de Reyes, y estaba muy nerviosa, ¡Saldría en la cabalgata! ¡De hada! Mi madre me había hecho un traje y unas alas muy bonitas. Era la primera vez que iba a subir a una carroza y estar en todo ese berenjenal, y a la vez con mucha ilusión, pero no sabía cómo iba a subir con “mi pata chula”, pero no podía dejarla en casa, tenía que levantarme y tirar caramelos. Pensaba en todas estas cosas cuando se me hizo la luz, ¡sí! ¡Eso haría!

Fueron subiendo todas las Hadas a la carroza y yo me quedé para la última. Como el vestido era largo, no se me veían las piernas. Era vaporoso y espectacular, tenía una caída y un color verde agua… ¡Era maravilloso! ¡Me sentía como una princesa!, pero lo que iba hacer, no sabía cómo sentaría a las demás. Al fin dieron la salida, se abrieron las puertas, y ya se oía el griterío de la gente. No sé quién era peor, si los padres o los niños, acercándolos demasiado a las ruedas, pensé ¡algún día pasaría una desgracia!, pero no debía pensar en eso, tenía que cumplir mi misión, lo que me había propuesto, aunque ahí estaban, reclamando sus golosinas; me armé de valor y lo hice, ¡sí! ¡Vaya si lo hice! Tiré mi pata chula, mi armazón de hierro y grité, ¡Ya! ¡Se acabó! ¡Ya no lo quiero más! ¡Me niego a llevarlo! Todos se asustaron al verlo caer desde esa altura, pero yo no cejaba en mi protesta. Y ahí quedó todo, hice un ridículo espantoso, además de parecer patética. El bochorno, me subió a la cara y me puse roja. Ni en una película de terror podría haber parecido más estúpida.



lunes, 24 de diciembre de 2018

Vuelve el Espíritu de la Navidad.


Había una vez una niña que se le había apagado la llama de la Navidad; bueno, no era tan niña.

Sentía que había sufrido en la vida, y sentía el sufrimiento como un maestro de vida, que le había enseñado a sobrellevarla, quería ser positiva, sentirla  como un regalo, como un tesoro precioso que le habían concedido, pero no cualquiera, sino Jesús… ¡Sí, Jesús!, a él lo sentía en el corazón a pesar de tanto sufrimiento, de tantas perdidas… Quería sentir con alegría, lo que le deparara el futuro, los proyectos que había iniciado con ilusión, los regalos en forma de aficiones preciadas, como el de pintar, el de escribir, que no quería sentir en su modestia como talentos, pero que si lo eran, ¿Por qué no lo iba a creer?

Pero había tanta hipocresía, tanta maldad, tanto consumismo, tantas cosas superfluas alrededor, que a veces se sentía desfallecer, y esta Navidad , no la estaba viviendo con la misma ilusión, no quería ser desagradecida, pero todo era diferente, sus sobrinos, habían dejado de ser niños, sus padres, estaban muy mayores y con ese sentimiento de que la vida la estaba dejando sola, desprotegida, ya no sentía ese arrope de niña, ya había dejado de serlo, hace años, y no sabía cómo avanzar sin sentir ese calor, temía el perderles, el no ser la misma, el hacia dónde avanzar, el cómo mostrarse en esa realidad tan devastadora y consumista… En esa realidad que corre y no mira atrás, en esa realidad que arrasa con todo, que te mira y no te ve… En esa realidad que te deja irremediablemente atrás…

Ves que vas dando pasos, que avanzas poco a poco y que hay personas que te miran y ven en tu corazón, pero son personas que en verdad están lejos, a los que muestras la mejor versión de ti misma, pero no te conocen, verdaderamente no te conoces ni tú misma, no sabes cómo mostrarte al mundo, no sabes cómo sobrevivir en un mundo que corre y corre, en este mundo veloz.
Ves que eres lenta, que tu verdadero ser está en lo más profundo de ti y no lo sabes mostrar por tus limitaciones, sientes que la vida se te escapa, que se te escapa tu gente, que corren y corren y tú extiendes la mano y… Y no sabes que hacer…

Te sientes impotente, y llega la Navidad, esa época en la que todos están contentos, y tú ya no la sientes como antes, sientes la superficialidad, el consumismo, ya no está el primitivo espíritu de tu infancia, se transforma a un escepticismo, que no quieres desarrollar, que no quieres que crezca en tu corazón… Eres creyente, creo en Jesús, en la Natividad, creo en el sentimiento íntimo de sentir a Jesús en tu corazón, en mi corazón… Sientes que quieres íntimamente estar a solas con él, recogida, en silencio, que no quieres la algarabía que hay en estas fechas, que quieres irte fuera, para vivir el nacimiento de Jesús en un sitio alejado, retirado, e íntimo,  que en tu corazón sientes un profundo rechazo a todo lo que vive la gente, porque sientes que no es de verdad, que es superfluo, siento que quiero estar a solas, e irme lejos, de los que me rodean. Que tu madre tiene su propias dolencias por la vida.

Pero son en estos momentos, cuando todos te felicitan, cuando los que en todo el año más o menos te han acompañado en tu devenir, sientes el calor, el calor de la unión, y piensas que quizá sea de verdad que la vida te ha concedido un regalo, el regalo de la amistad, y que sientes que a lo mejor no estás sola, que a lo mejor esa familia que te falta, no te falta, está ahí, a pesar de tu carácter ermitaño, a pesar de tus prontos, a pesar de tu sentimiento de soledad, verdaderamente no estás sola, estás rodeada de gente que te quiere.

Que quizá simplemente me tengo que dejar esponjar el corazón de ese sentimiento, y mirar más allá de la parafernalia de las tiendas y la publicidad y los medios de comunicación que todo lo intoxica, y solo tienes que ver y sentir los buenos deseo que te manifiestan las personas que te rodean y que dentro de sus singularidades y de la mía, estamos unidos por un lazo de verdadero amor, y de eso quiero llenarme hoy, solo eso, y sentir que Jesús existe dentro de ellos y de mí, que a pesar de todo, de las luces, a pesar de todo lo que nos intentan vender, el verdadero sentimiento de la Natividad, de la solidaridad… el verdadero sentimiento de desearte lo mejor, de que tengas una buena vida, de que se cumplan tus proyectos, pero que inviertas en ellos toda la voluntad y sabiduría que esté a tu alcance por llevarlos a cabo, por hacerlos realidad, para que se cumplan, que te lo desean de vedad, con el corazón y que en ese corazón está el corazón de Jesús en ellos,  y que sí, que sigue naciendo cada Navidad, que sigue estando en los corazones de las personas que te quieren.

Recordemos que el origen de la Navidad fue una pareja de refugiados con su hijo recién nacido, buscando dónde poder vivir.

Y en esta lotería de la vida, te ha tocado vivir en un mundo más o menos que crees civilizado, que te sientes más o menos a salvo, que te crees dentro de unas leyes más o menos coherentes, que crees que te protegen.

Aunque se estén perdiendo valores, si buscas en sus corazones, están ahí… Hay cierta solidaridad, te sientes en un mundo desarrollado que más o menos mira por ti, pero tiene que estar en ti, mejorarlo con tus talentos, el sentirte dentro, que formas parte de él, y que más o menos contribuyes a sostenerlo, a protegerlo, con tus actos solidarios, con tu granito de arena…. Sentirte dentro, y no solo que la vida pasa de largo, si no que tú formas parte de ella….

Y en esa medida, no verás que la vida corre sin ti, sino que tu avanzas con ella…